sábado, 11 de junio de 2011

SIN APASIONAMIENTOS





Todo a comenzado color de rosa, porque en el Perú, país de las oportunidades, suceden cosas que a todos han de sorprender, y es que no es para menos. Hasta hace un año nadie ponía las manos al fuego por Ollanta (incluido Vargas LLosa), nadie daba ni un  centavo por la futura y a la vez   colorida campaña de PPK; sin embargo, para bien o para mal si era de temer el gran arraigo del fujimontesinismo en la población, que quierase o no, había calado hondo en las conciencias de la ciudadanía peruana, gracias, claro está a la telebasura y la prensa manipulada que una vez más mostró las garras. Garras que causaron la indignación de mucho intelectuales y mucha gente con criterio,  a la cual dada la disyuntiva de la segunda vuelta,  no le quedó de otra y se mandaron con todo a apoyar la candidatura de Ollanta.

Vinieron y vinieron entonces desesperados ataques del partido naranja, el cual parece en su ingenuidad, no había calculado el poder persuasivo de toda la gran cruzada, antifujimori, que con nuevas baterías y recargada, se lanzada al apoyo del otro candidato a fin de mantener nuestra endeble democracia. Ingenuidad que se vio reflejada en cada uno de los desafortunados voceros del fujimorismo, que en una ataque de sinceridad iban metiendo la pata contándonos al Perú entero el verdadero plan de Fujimori, es decir: liberarlo. Plan, que se mostró abiertamente en las elecciones del 2006 y que llevo a nuestra trabajadora y  abnegada congresista Keiko Fujimori al congreso.

Bueno,  aunque algunas personas hallan pegado el grito al cielo y se hallan rasgado las vestiduras, al conocer mi voto por Ollanta, lo que estos no entendían, era que este, osea mi voto, no era un voto convencido y de fe casi dogmática, sino un voto antikeiko, pero no entendían y francamente hacerlos entender seria muy idealista  entonces terminaba diciendo, "mira, respeto tu opinión", terminando así con una discusión que llegaría a ser de prolongase algo muy bizantino.

Ahora habiendo confesado que mi voto por el señor Ollanta no fue fervoroso y peor aún dogmático, trato de entender a la prensa mediática,    aquella que hasta hace una semana se moría de amor por Keiko y defendía su  candidatura, atacando al otro único candidato, ahora dicen que si le creen, que los mercados y la inversión están seguros, que todo  será muy lindo, que hay que apoyarlo y no sigo porque de verdad suena realmente hipócrita, tanto como las filiaciones políticas del señor Rafael Rey. Quiero entenderlos, supongo que la CONFIEP y al prensa siguen aquel conocido lema que reza: "Si, no puedes vencerlos, únete a ellos", y ahora dado sus gustos tan volubles como el Romeo de Shakespeare que en el inicio de la tragedia ama locamente a Rosalinda, y luego tras aquel memorable baile de máscaras termina con una amor mortal por Julieta. Sí, ahora adoran al señor Ollanta, le tiran flores, dicen que sus giras les dan seguridad a las inversiones y todo ese floro que hemos oído esto últimos días, floro que refleja su voluble apasionamiento político. Así son y no cambiarán, se seguirán subiendo al carrro de la "O", habiendo antes bajado del carro naranja que hasta hace poco tanto les gustaba, y que amaban con ese ferviente e inestable  adolescente amor que los caracteriza. Sin duda a nuestra clase política le falta madurar y bastante.

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