En
un anterior artículo sobre la Procrastinación, se definió el
síndrome de forma sucinta.
Seguramente, más de un lector se habrá sentido identificado con los síntomas o
con el perfil del procrastinador, y eso haya hecho saltar alguna que otra
alarma en su conciencia. O cuanto menos, una necesidad de, una vez reconocido
el problema, intentar encontrar soluciones. En este artículo pretendo seguir
abordando los posibles orígenes que puede tener laprocrastinación, así
como qué se puede hacer para intentar o bien superarla, o bien mitigar sus
efectos. Como ya se dijo en la primera parte, se puede llegar a la actitud de procrastinar a partir de caminos variados, a saber: La Depresión: la depresión es una enfermedad de la
mente que tiene consecuencias terribles en la persona que la padece. Anula casi
por completo las capacidades de la misma para poder pensar con claridad,
relacionarse, y en definitiva, vivir la vida. Uno de los síntomas clave de la
depresión es el estado letárgico que induce. La persona depresiva no
quiere saber nada del mundo, siempre busca la cama para dormir, para huir de
una realidad que le duele y quizás hallar la paz en la inconsciencia que supone
el sueño. La actividad, el llevar a cabo proyectos, implica de algún modo
engancharse a esa vida, a esa realidad, y por eso una depresiva aplaza de forma
consciente e inconsciente las tareas que debe hacer y se dedica a sustituirlas
por otras irrelevantes pero que le proporcionan un placer más instantáneo y
superficial. En estos casos,
como la procrastinación está tan ligada a la depresión, obviamente la cura de
ésta debería implicar la de aquella. El
exceso de autoconfianza:las personas que se sienten muy seguras de sí
mismas -tengan motivos para ello o no- distorsionan de forma aguda y permanente
su percepción del tiempo, y por lo tanto hacen una pésima gestión del mismo.
Una persona que durante su vida ha visto recompensada su inteligencia
(cognitiva) de forma reiterada, puede dejar inactiva la sección de ésta que se encarga
de realizar previsiones temporales con eficacia. Por ejemplo, si una sola vez,
alguien realiza una tarea compleja en menos tiempo del previsto, se le
felicitará por ello. Ese estímulo de reacción puede provocar que el individuo
inconscientemente extrapole ese suceso a otros órdenes de su vida, y caiga en
una autoconfianza desmesurada. Así, cada nueva tarea que le sea encargada será
subestimada en su contenido, y en consecuencia se sobrestimará el tiempo
necesario para llevarla a cabo. Como la mayoría de tareas suelen encomendarse
con plazos de entrega estándar, promediados, el procrastinador por autoconfianza encuentra que tiene tiempo de sobra
para hacerla, así que decide él mismo que está aburrido, y pasa a ocuparse de
otras tareas que no son prioritarias y quizás ni siquiera útiles para su vida,
pero que le proporcionan placer. Éste es claramente un caramelo envenedado, ya que las
tareas "accesorias" de este perfil de procrastinador, aunque
superfluas, suelen ser grandes consumidoras de tiempo y de recursos, con lo que
al final, la persona que se entrega a esta actitud acaba "metiéndose en un
jardín" del que no sabe salir. Este posible final es importante tenerlo en
cuenta ya que las situaciones desesperadas, cuando son sostenidas en el tiempo,
pueden conducir al stress y la depresión, que como se ha
mencionado antes, es otra fuente adicional de procrastinación. La solución a
este perfil no es fácil. Una técnica que puede llegar a ser útil es
"falsear" de forma consciente y aún a contracorriente nuestras
propias previsiones. Por ejemplo, si creemos que tardaremos una semana en hacer
algo, pues sistemáticamente
duplicar o incluso triplicar ese tiempo en
nuestra agenda. Así al menos, podemos evitar defraudar a nuestros amigos,
clientes, etc. Otra técnica que puede ser útil es desglosar una tarea en casi todas sus partes
componentes, para hacer previsiones de tiempo lo más honestas posibles. La "mente voladora":
cada mente es un universo, y cada inteligencia tiene sus propios matices. Hay
personas cuya inteligencia les dicta sobre todo actuar, actuar con tesón y
perseverancia. Este tipo de mentes suelen llegar lejos en la vida, con el handicap de que solamente lo harán en un campo
de especialización. Otras mentes, que me tomo la libertad de bautizar como "mentes voladoras" suelen dejar en un segundo plano la
consecución de ideas, el llevarlas hasta el plano de la realidad. En este caso,
la simple generación de ideas es una tarea permanente que consume
todo el tiempo y energías de este tipo de inteligencias. El ser un manantial de
ideas que jamás pueden pasar de la fase de proyecto es su destino. ¿Por qué?
Por la sencilla razón de que durante la implementación de una de estas ideas,
surje otra enseguida que instantáneamente -al ser más novedosa- toma el primer
lugar en la preferencias y por lo tanto se abandona la ejecución de la
anterior. Esto obviamente conduce a otra forma deprocrastinación, muy
común entre las personas especialmente creativas.
jueves, 15 de diciembre de 2011
lunes, 28 de noviembre de 2011
¿Qué le está haciendo Internet a nuestros cerebros?
Miércoles, 9 de Julio del 2008 (17:40:12)
¿Está Google volviéndonos estúpidos? • Nunca un sistema de comunicación ha ejercido una influencia tan amplia sobre nuestros pensamientos como hace hoy Internet. Pero a pesar de todo lo que se ha escrito sobre la Red, se ha pensado poco en cómo exactamente nos está reprogramando. La ética intelectual de la Red sigue siendo oscura
“Dave, para. Para, por favor. Para, Dave. ¿Vas a parar, Dave?” Así suplica la supercomputadora HAL al implacable astronauta Dave Bowman en una famosa y fantásticamente conmovedora escena casi al final de 2001: Una odisea del espacio de Stanley Kubrick. Bowman, tras haber sido enviado a la muerte en el espacio interplanetario por la máquina descompuesta, está tranquila y fríamente desconectando los circuitos de memoria que controlan su “cerebro” artificial. “Dave, estoy perdiendo la mente —dice HAL, con tristeza—. Me estoy dando cuenta. Lo estoy sintiendo.”
“Dave, para. Para, por favor. Para, Dave. ¿Vas a parar, Dave?” Así suplica la supercomputadora HAL al implacable astronauta Dave Bowman en una famosa y fantásticamente conmovedora escena casi al final de 2001: Una odisea del espacio de Stanley Kubrick. Bowman, tras haber sido enviado a la muerte en el espacio interplanetario por la máquina descompuesta, está tranquila y fríamente desconectando los circuitos de memoria que controlan su “cerebro” artificial. “Dave, estoy perdiendo la mente —dice HAL, con tristeza—. Me estoy dando cuenta. Lo estoy sintiendo.”
Yo también me estoy dando cuenta, lo estoy sintiendo. En los últimos años he tenido la incómoda sensación de que alguien, o algo, ha estado jugueteando con mi cerebro, cambiando el esquema de su circuito neural, reprogramando la memoria. No es que esté perdiendo la mente —hasta donde puedo decir—, pero me está cambiando. No estoy pensando del modo que antes lo hacía.
Me doy cuenta sobre todo cuando leo. Antes me era fácil sumergirme en un libro o en un artículo largo. Mi mente quedaba atrapada en la narración o en los giros de los argumentos y pasaba horas paseando por largos tramos de prosa. Ahora casi nunca es así. Ahora mi concentración casi siempre comienza a disiparse después de dos o tres páginas. Me pongo inquieto, pierdo el hilo, comienzo a buscar otra cosa que hacer. La lectura profunda que me venía de modo natural se ha convertido en una lucha.
Creo que sé qué está pasando. Desde hace ya más de una década, he estado pasando mucho tiempo en línea, buscando y navegando y a veces añadiendo a la gran base de datos de Internet. La red ha sido una bendición para mí como escritor. Puedo hacer en minutos la investigación que en un tiempo requería días en salas de la biblioteca o de las publicaciones periódicas. Unas pocas búsquedas en Google, algunos “clics” rápidos en hiperenlaces(1) y obtengo el dato revelador o la cita sucinta que andaba buscando.
Incluso sin estar trabajando, es muy probable que esté hurgando en la espesura de la información de la Red: leyendo y escribiendo correos, escaneando titulares y blogs, viendo videos y escuchando podcasts o sencillamente saltando de enlace en enlace. (A diferencia de las notas al pie, a las que muchas veces se asimilan, los hiperenlaces no sólo señalan obras que guardan relación con el tema, sino que lo lanzan a uno a ellas.)
Para mí, como para otros, la Red se está convirtiendo en un medio universal, el conducto de casi toda la información que fluye a mis ojos y oídos y entra en mi mente. Las ventajas de tener acceso inmediato a un almacén tan increíblemente rico de información son muchas y éstas han sido ampliamente descritas y debidamente aplaudidas. Clive Thomson escribió en Wired: “La retentiva perfecta de la memoria de silicón puede ser una enorme ayuda al pensamiento.”
Pero la ayuda tiene un precio. Como señaló el teórico de los medios de difusión Marshall McLuhan en los años sesenta, éstos no son sólo canales pasivos de información. Suministran la materia para el pensamiento, pero también conforman el proceso del pensamiento. Y lo que la Red parece estar haciendo es socavar mi capacidad de concentración y contemplación. Mi mente espera ahora captar la información del modo en que la Red la distribuye: en una corriente de partículas en rápido movimiento. En un tiempo fui un submarinista en el mar de palabras. Ahora me deslizo por la superficie como un tipo en una moto acuática.
No soy el único. Cuando les menciono mis problemas con la lectura a amigos y conocidos —la mayoría de ellos hombres de letras— muchos dicen estar experimentando algo similar. Mientras más usan la Red, más tienen que luchar para concentrarse en escritos largos. Algunos de los bloggers que sigo también han comenzado a mencionar el fenómeno. Scout Karp, quien escribe un blog sobre los medios de difusión en línea, confesó hace poco que ha dejado por completo de leer libros. “Hice el master en literatura en la universidad y era un voraz lector de libros —escribió—. ¿Qué ha pasado?” Y especula la respuesta: “¿Y si todo lo que leo es en la red, no se debe a que la forma en que leo haya cambiado, o sea, que esté sólo en busca de comodidad, sino porque mi forma de PENSAR ha cambiado?”
Bruce Friedman, quien escribe regularmente blogs sobre el uso de las computadoras en la medicina, también ha descrito la forma en que Internet ha cambiado sus hábitos mentales. “He perdido casi por entero la capacidad de leer y absorber un artículo largo en la red o impreso”, escribió a principios de año.
Friedman, patólogo miembro de larga data de la facultad de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan, amplió su comentario en una conversación telefónica conmigo. Su forma de pensar, dijo, ha tomado una calidad de “staccato”, que refleja la forma en que escanea con rapidez pasajes cortos de texto de muchas fuentes en línea. “Ya no puedo volver a leer La guerra y la paz —admitió—. He perdido la capacidad de hacerlo. Me resulta difícil absorber incluso un blog de más de tres o cuatro párrafos. Lo leo por encima.”
Las anécdotas por sí solas no demuestran mucho. Y todavía estamos en espera de experimentos neurológicos y psicológicos a largo plazo que brinden una imagen definitiva de la forma en que el uso de Internet afecta la cognición. Pero un estudio recién publicado de los hábitos de investigación en línea, realizado por académicos del University College de Londres, indican que muy bien podemos estar en medio de un cambio radical en la forma en que leemos y pensamos.
Como parte de un programa de investigación de cinco años, los estudiosos examinaron registros de computación que documentan el comportamiento de visitantes de dos populares sitios de investigación, uno operado por la Biblioteca Británica y el otro por un consorcio educacional del Reino Unido, que brindan acceso a artículos de revistas, libros electrónicos y otras fuentes de información escrita. Encontraron que las personas que usan los sitios exhibían “una forma de actividad como de quien está echando una ojeada”, en que saltaban de una fuente a otra y pocas veces regresaban a una que ya hubieran visitado. Típicamente leían sólo una o dos páginas de un artículo o libro antes de “saltar” a otro sitio. A veces salvaban un artículo largo, pero no hay pruebas de que regresaran a él y lo leyeran de verdad. Los autores del estudio informan:
- Es evidente que los usuarios no leen en línea en el sentido tradicional; de hecho hay indicios de que están surgiendo nuevas formas de “leer” según los usuarios navegan horizontalmente por los títulos, los índices y los resúmenes buscando ganar rapidez. Casi parece que van en línea para evitar leer en el sentido tradicional.
Gracias a la ubicuidad del texto en Internet, por no mencionar la popularidad de los mensajes de texto en los teléfonos celulares, pudiéramos estar leyendo más hoy que en los años setenta u ochenta, cuando la televisión era nuestro medio preferido. Pero es un tipo distinto de lectura y detrás de él hay un tipo distinto de pensamiento… tal vez incluso un nuevo sentido del ser. “No sólo somos lo que leemos —dice Maryanne Wolf, psicóloga del desarrollo de la Universidad de Tufts y autora de Proust and the Squid: The Story and Science of the Reading Brain(Proust y el calamar: La historia y la ciencia del cerebro lector)—. Somos como leemos.”
A Woolf le preocupa que el estilo de lectura que promueve la Red, un estilo que coloca la “eficiencia” y la “inmediatez” por encima de todo lo demás, esté debilitando tal vez nuestra capacidad para el tipo de lectura profunda que emergió cuando una tecnología anterior, la prensa impresa, hizo comunes y corrientes las largas y complejas obras de prosa. Cuando leemos en línea, dice, tendemos a convertirnos en “meros descodificadores de información”. Nuestra capacidad de interpretar textos, de hacer las ricas conexiones mentales que se forman cuando leemos con profundidad y sin distracción, sigue en gran medida desconectada.
Leer, explica Wolf, no es una habilidad instintiva de los seres humanos. No está grabada en nuestros genes del modo que lo está el discurso. Tenemos que enseñar a nuestras mentes a traducir los caracteres simbólicos que vemos al lenguaje que comprendemos. Y los demás medios u otras tecnologías que usamos al aprender y practicar el arte de la lectura desempeñan un papel importante en la conformación de los circuitos neurales que se encuentran en el interior de nuestros cerebros. Los experimentos demuestran que los lectores de ideogramas, como los chinos, desarrollan un sistema de circuitos mentales para la lectura muy diferente del sistema que se encuentra en quienes, como nosotros, cuya lengua escrita emplea el alfabeto.
Las variaciones se extienden a lo largo de muchas regiones del cerebro, incluidas las que rigen funciones cognitivas tan esenciales como la memoria y la interpretación de estímulos visuales y auditivos. Podemos también prever que los circuitos tejidos por nuestro uso de la Red sean distintos a los tejidos por nuestra lectura de libros y otras obras impresas.
En algún momento de 1882, Friedrich Nietzsche compró una máquina de escribir: una Malling-Hansen Writing Bal, para mayor precisión. Le fallaba la vista y mantener los ojos enfocados en la página se le había hecho agotador y doloroso y muchas veces le provocaba fuertes dolores de cabeza. Se había visto obligado a reducir su escritura y temía que pronto le sería necesario abandonarla. La máquina de escribir lo rescató, al menos de momento. Una vez dominada la mecanografía al tacto, podía escribir con los ojos cerrados, usando sólo las yemas de los dedos. Las palabras podían fluir de nuevo de su mente a la página.
Pero la máquina tuvo un efecto más sutil sobre su obra. Uno de los amigos de Nietzsche, un compositor, observó un cambio en su estilo de escribir. Su prosa, ya de por sí tersa, se había hecho más comprimida, más telegráfica. “Puede que con este instrumento incluso te adaptes a nuevos giros idiomáticos —le escribió el amigo en una carta observando que, en su propia obra, sus “«ideas» en música y lenguaje solían depender de la calidad de la pluma y el papel”.
—Tienes razón —repuso Nietzsche—, nuestro equipo de escribir participa en la formación de nuestros pensamientos.
Bajo el influjo de la máquina, escribe el académico alemán de los medios de difusión Friedrich A. Kittler, la prosa de Nietzsche “cambió de argumentos a aforismos, de pensamientos a juegos de palabras, del estilo retórico al telegráfico.”
El cerebro humano es casi infinitamente maleable. La gente pensaba que nuestro engranaje mental —las densas conexiones que se forman entre los 100 billones de neuronas que se encuentran dentro de nuestros cráneos— estaba en gran medida fijado para el momento en que alcanzábamos la edad adulta. Pero los investigadores del cerebro han descubierto que no es así. James Olds, profesor de neurociencia que dirige el Instituto Krasnow de Estudios Avanzados en la Universidad George Mason, afirma que incluso la mente adulta “es muy plástica”. Las neuronas normalmente rompen conexiones viejas y forman nuevas. Según Olds, “el cerebro tiene la capacidad de reprogramarse a la carrera, cambiando la forma en que funciona.”
Según usamos lo que el sociólogo Daniel Bell ha llamado nuestras “tecnologías individuales” —los instrumentos que amplían nuestras capacidades mentales más bien que físicas— inevitablemente comenzamos a adoptar las cualidades de esas tecnologías.
El reloj mecánico, que comenzó a usarse corrientemente en el siglo XIV, brinda un ejemplo convincente. En Technics and Civilization (Técnicas y civilización), el historiador y crítico de la cultura Lewis Mumford describió la forma en que el reloj “desasoció el tiempo de los sucesos humanos y contribuyó a crear la idea de un mundo independiente de secuencias matemáticamente mensurables”. El “marco abstracto de tiempo dividido” se convirtió en “el punto de referencia de la acción y el pensamiento”.
El tictac metódico del reloj contribuyó al surgimiento de la mente científica y del científico, pero también se llevó algo. Como observó el difunto científico de computación del MIT(2) Joseph Weizenbaum en su libro de 1976, Computer Power and Human Reason: From Judgment to Calculation (El poder de la computadora y la razón humana: del juicio al cálculo), la concepción del mundo que surgió del empleo extendido de los instrumentos de llevar el tiempo “sigue siendo una versión empobrecida del antiguo, porque descansa en un rechazo de las experiencias directas que formaban la base de la antigua realidad y, de hecho, la constituían.” Al decidir cuándo comer, trabajar, dormir, levantarse, dejamos de escuchar a nuestros sentidos y comenzamos a obedecer el reloj.
El proceso de adaptación a nuevas tecnologías intelectuales se refleja en las cambiantes metáforas que usamos para explicarnos a nosotros mismos. Cuando llegó el reloj mecánico, las personas comenzaron a pensar que sus cerebros operaban “como mecanismos de relojería”. Hoy, en la era del software, hemos llegado a pensar que operan “como computadoras”. Pero los cambios, nos dicen las neurociencias, son mucho más profundos que la metáfora. Gracias a la plasticidad de nuestro cerebro, la adaptación se produce también en el nivel biológico.
Internet promete tener efectos de especial alcance en la cognición. En un trabajo publicado en 1936, el matemático británico Alan Turing demostró que era posible programar una computadora digital, que en aquella época existía sólo como máquina teórica, para que realizara la función de cualquier otro dispositivo de procesamiento de información. Eso es lo que estamos presenciando hoy. Internet, un sistema de computación inconmensurablemente poderoso, está subsumiendo la mayoría de nuestras otras tecnologías intelectuales. Se está convirtiendo en nuestro mapa y nuestro reloj, nuestra imprenta y nuestra máquina de escribir, nuestra calculadora y nuestro teléfono, nuestro radio y nuestra televisión.
Cuando la Red absorbe un medio, ese medio se recrea a la imagen de la Red. Inyecta el contenido del medio con hiperenlaces, anuncios de parpadeo y otras baratijas digitales y rodea el contenido con el contenido de todos los demás medios que ha absorbido. Un mensaje nuevo de correos, por ejemplo, puede anunciar su llegada mientras estamos revisando los últimos titulares de un sitio de prensa. El resultado es dispersar nuestra atención y difundir nuestra concentración.
Tampoco termina la influencia de la Red en los márgenes de la pantalla de la computadora. Al irse sintonizando las mentes de las personas al enloquecido conjunto de medios de Internet, los medios tradicionales deben adaptarse a las nuevas expectativas del público.
Los programas de televisión añaden textos que se deslizan por la pantalla y anuncios que surgen de repente; revistas y diarios acortan sus artículos, introducen resúmenes en cápsulas y rellenan sus páginas con fragmentos de información fáciles de rastrear. Cuando en marzo de este año The New York Times decidió dedicar la segunda y tercera páginas de cada edición a resúmenes de artículos, su director de diseño Tom Bodkin explicó que los “atajos” darían a los lectores atribulados un “tanteo” rápido de las noticias del día ahorrándoles el método “menos eficiente” de volver las páginas y leer los artículos. Los medios antiguos tienen poca opción más que jugar con las reglas de los medios nuevos.
Nunca ha desempeñado un sistema de comunicación tantos papeles en nuestras vidas —o ejercido una influencia tan amplia sobre nuestros pensamientos— como hace hoy Internet. Pero, a pesar de todo lo que se ha escrito sobre la Red, se ha pensado poco en cómo exactamente nos está reprogramando. La ética intelectual de la Red sigue siendo oscura.
Aproximadamente por el tiempo en que Nietzsche comenzó a usar su máquina de escribir, un joven serio llamado Frederick Winslow Taylor fue con un cronómetro a la planta Midvale Steel de Filadelfia y comenzó una histórica serie de experimentos destinada a mejorar la eficiencia de sus maquinistas. Con aprobación de los propietarios de Midvale, tomó a un grupo de obreros, los puso a trabajar en varias máquinas de elaborado de metales y registró y midió el tiempo de cada uno de sus movimientos así como las operaciones de las máquinas. Dividiendo cada tarea en una secuencia de pequeños pasos discretos y luego ensayando formas distintas de realizar cada una, Taylor creó un conjunto de instrucciones precisas —un “algoritmo” pudiéramos decir hoy— de cómo debía trabajar cada obrero.
Los empleados de Midvale rezongaron sobre el estricto régimen nuevo, diciendo que los convertía en poco más que autómatas, pero la productividad de la fábrica se disparó.
Más de cien años después de la invención del motor de vapor, la Revolución Industrial al fin había encontrado sus bases filosóficas y su filósofo. La apretada coreografía industrial de Taylor —su “sistema”, como le agradaba llamarlo— fue aceptada por fabricantes de todo el país y, con el tiempo, de todo el mundo. Procurando la mayor rapidez, eficiencia y producción, los dueños de fábricas utilizaban los estudios de tiempo y movimiento para organizar el trabajo y configurar las tareas de sus trabajadores.
El objetivo, como definió Taylor en su célebre tratado de 1911, The Principles of Scientific Management (Los principios de la gestión moderna), era identificar y adoptar, para cada tarea, “un mejor método” de trabajo y con ello efectuar “la sustitución gradual de la ciencia por la regla empírica en todas las artes mecánicas”. Una vez que se aplicara este sistema en todos los actos de trabajo manual, aseguró Taylor a sus seguidores, brindaría una reestructuración no sólo de la industria, sino de la sociedad, creando la utopía de la eficiencia perfecta. “En el pasado el hombre había sido lo primero —declaró—, en el futuro lo será el sistema.”
El sistema de Taylor sigue en gran medida con nosotros: sigue siendo la ética de la manufactura industrial. Y ahora, gracias al creciente poder que los ingenieros en computación y codificadores de software ejercen sobre nuestras vidas intelectuales, la ética de Taylor comienza a regir también la esfera de la mente. Internet es una máquina diseñada para la recolección, transmisión y manipulación automatizada de información y sus legiones de programadores están concentrados en encontrar el “mejor método único” —el algoritmo perfecto— para llevar a cabo cada movimiento mental de lo que hemos llegado a describir como “trabajo de conocimiento”.
La sede de Google, en Moutain View, California —el Googleplex— es el santuario supremo de Internet y la religión que se practica dentro de sus paredes es el taylorismo. Google, al decir de su ejecutivo principal, Eric Schmidt, es “una compañía fundada en torno a la ciencia de la medición” y se esfuerza en “sistematizar todo” lo que hace. Según el Harvard Business Review, haciendo uso de los terabytes de datos de conducta que recoge mediante su motor de búsqueda(3) y otros sitios, realiza miles de experimentos diarios y utiliza los resultados para refinar los algoritmos que controlan cada vez más la forma en que las personas encuentran información y extraen significado de ella. Lo que Taylor hizo para el trabajo manual, Google lo está haciendo para el trabajo mental.
La compañía ha declarado que su misión es “organizar la información mundial y hacerla universalmente accesible y útil”. Procura desarrollar “el motor de búsqueda perfecto” al que define como algo que “entiende exactamente lo que uno quiere decir y le devuelve exactamente lo que desea”. Al entender de Google, la información es un tipo de producto, un recurso utilitario que puede extraerse y procesarse con eficiencia industrial. Mientras más sean las piezas de información a las que uno pueda “acceder” y mientras con mayor rapidez podamos extraer lo esencial de ellas, más productivos nos hacemos como pensadores.
¿Dónde termina esto? Sergey Brin y Larry Page, los dotados jóvenes que fundaron Google cuando hacían su doctorado en ciencias de computación en Stanford, hablan con frecuencia de su deseo de convertir su motor de búsqueda en una inteligencia artificial, una máquina al estilo de HAL que sea posible conectar directamente a nuestros cerebros. “El motor de búsqueda supremo es tan inteligente como las personas… o más —afirmó Page hace unos años en un discurso—. Para nosotros, trabajar en búsqueda es una forma de trabajar en inteligencia artificial.”
En una entrevista concedida a Newsweek en 2004, Brin comentó: “No hay dudas de que si uno tuviera toda la información del mundo unida directamente al cerebro, o un cerebro artificial que fuera más listo que el propio, estaría uno mejor.” El año pasado Page dijo en una convención de científicos que Google “en realidad trata de construir una inteligencia artificial y de hacerlo en gran escala”.
Una ambición de este tipo es natural, incluso admirable, para un par de genios matemáticos con vastas cantidades de dinero a su disposición y un pequeño ejército de científicos de computación en su empleo. Google, una empresa fundamentalmente científica, está motivada por un deseo de usar la tecnología, en palabras de Eric Schmidt, “para solucionar problemas que nunca antes se han solucionado” y la inteligencia artificial es el problema más difícil que hay. ¿Por qué no habrían de ser Brin y Page quienes lo resolvieran?
De todos modos, su suposición fácil de que estaríamos “mucho mejor” si una inteligencia artificial complementara, o incluso sustituyera, nuestros cerebros resulta inquietante. Ésta indica una creencia en que la inteligencia es producto de un proceso mecánico, una serie de pasos discretos que es posible aislar, medir, optimizar. En el mundo de Google, el mundo en que entramos al entrar en línea, hay poco espacio para la falta de claridad de la contemplación. La ambigüedad no es una apertura para la visión, sino una falla que debe arreglarse. El cerebro humano es sólo una computadora anticuada que necesita un procesador más rápido y un disco duro mayor.
La idea de que nuestras mentes deben operar como máquinas de procesamiento de datos de alta velocidad no sólo está incorporada al funcionamiento de Internet, sino que es también el modelo comercial reinante de la red. Mientras con mayor rapidez naveguemos por la Red —mientras más enlaces podamos cliquear y más páginas veamos— más oportunidades ganan Google y otras empresas de recopilar información sobre nosotros y alimentarnos anuncios.
La mayoría de los propietarios de Internet comercial tienen interés financiero en recopilar los mendrugos de datos que dejamos atrás cuando revoloteamos de enlace en enlace… mientras más mendrugos, mejor. Lo último que desean estas empresas es fomentar la lectura pausada o el pensamiento concentrado, lento. Es interés económico suyo llevarnos a la distracción.
Puede que yo sea sólo una persona que se preocupa más de lo debido. Del mismo modo que existe una tendencia a glorificar el avance tecnológico, existe una tendencia opuesta a esperar lo peor de todo instrumento o máquina nueva.
En la Fedra de Platón, Sócrates se lamentaba del desarrollo de la escritura. Temía que, según las personas comenzaran a confiar en la palabra escrita como sustituto del conocimiento que antes llevaban dentro de las cabezas, en palabras de uno de los personajes del diálogo, “dejaran de ejercitar su memoria y se hicieran olvidadizas”. Y como podrían “recibir una cantidad de información sin instrucción adecuada”, se les “considerara muy conocedores cuando la mayoría es bien ignorante”. Estarían “llenas de la presunción de sabiduría en lugar de verdadera sabiduría”.
Sócrates no se equivocaba —la nueva tecnología muchas veces tuvo los efectos que temió—, pero fue miope. No podía prever las muchas formas en que la escritura y la lectura servirían para extender la información, estimular ideas nuevas y expandir el conocimiento (cuando no la sabiduría) humana.
La llegada de la imprenta de Gutenberg en el siglo XV provocó otra ronda de rechinamiento de dientes. Al humanista italiano Hieronimo Squarciafico le preocupaba que a disponibilidad fácil de los libros condujera a pereza intelectual, haciendo a los hombres “menos estudiosos” y debilitando sus mentes. Otros aducían que los libros y publicaciones impresas baratas socavarían la autoridad religiosa, degradarían el trabajo de eruditos y escribas y extenderían la sedición y el libertinaje. Como observa el profesor de la Universidad de Nueva York Clay Shirky: “La mayoría de los argumentos que se opusieron a la imprenta fueron correctos, incluso proféticos.” Pero, de nuevo, los agoreros no fueron capaces de imaginar la miríada de bendiciones que brindaría la palabra impresa.
De modo que sí, deben mostrarse escépticos hacia mi escepticismo. Puede que aquellos que descarten a quienes critican Internet por considerarlos luditas o nostalgistas tengan la razón y de nuestras mentes hiperactivas, alimentadas de datos, surja una era dorada de descubrimiento intelectual y sabiduría universal.
Pero, de nuevo, la Red no es el alfabeto y aunque pueda sustituir a la imprenta produce algo por completo diferente. El tipo de lectura profunda que promueve una secuencia de páginas impresas es valiosa no sólo por el conocimiento que adquirimos de las palabras del autor, sino por las vibraciones intelectuales que esas palabras desencadenan en nuestras propias mentes. En los espacios de calma abiertos por la lectura sostenida, sin distracción, de un libro o, si a eso vamos, por cualquier otro acto de contemplación, realizamos nuestras asociaciones, trazamos nuestras propias inferencias y analogías, promovemos nuestras propias ideas. La lectura profunda, como afirma Maryanne Wolf, es indistinguible del pensamiento profundo.
Si perdemos esos espacios de quietud o los llenamos de “contenido”, sacrificaremos algo importante no sólo de nuestro propio ser, sino de nuestra cultura. En un ensayo reciente, el dramaturgo Richard Foreman describió con elocuencia lo que está en juego:
- “Procedo de una tradición de cultura occidental en que el ideal (mi ideal) era la estructura compleja, densa, como una catedral de la personalidad de alta educación y expresión, el hombre o mujer que llevaba dentro de sí una versión individualmente construida y singular del patrimonio completo de Occidente. [Pero ahora] veo dentro de todos nosotros (yo incluido) la sustitución de la compleja densidad interna por un nuevo tipo de ser que evoluciona bajo la presión de la sobrecarga de información y la tecnología de lo “instantáneamente disponible”.
Según se nos drena de nuestro “repertorio interno de denso patrimonio cultural”, concluyó Foreman, nos arriesgamos a convertirnos en “gente tan extendida y fina como una crepa según nos conectamos con la vasta red de información a la que se accede tan sólo tocando un botón.”
Me persigue esa escena de 2001. Lo que la hace tan conmovedora, y tan extraña, es la respuesta emocional de la computadora al desmonte de su mente: su desesperación cuando se va oscureciendo un circuito tras otro, su súplica infantil al astronauta —“Lo estoy sintiendo. Lo estoy sintiendo. Tengo miedo”— y su reversión final a lo que sólo puede recibir el nombre de estado de inocencia. La emanación de sentimientos de HAL contrasta con la impasibilidad que caracteriza a las figuras humanas del film, que hacen lo que tienen que hacer con eficiencia casi robótica. Sus pensamientos y acciones parecen preparados de antemano, como si siguieran los pasos de un algoritmo.
En el mundo de 2001, las personas se han hecho tan similares a máquinas que el carácter más humano resulta ser la máquina. Esa es la esencia de la oscura profecía de Kubrick: según confiemos en las computadoras para mediar nuestra comprensión del mundo es nuestra propia inteligencia la que se aplana hasta convertirse en inteligencia artificial.
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El libro más reciente de Nicholas Carr, The Big Switch: Rewiring the World, from Edison to Google, se publicó en el año 2008.
Notas:
1.- Hyperlink (hiperenlace, hipervínculo, nexo) Puntero existente en un documento hipertexto que apunta (enlaza) a otro documento que puede ser o no otro documento hipertexto. [Fuente: RFCALVO]
2.- Instituto Tecnológico de Massachussets.
3.- Search engine (motor de búsqueda, buscador, indexador de información) Servicio WWW que permite al usuario acceder a información sobre un tema determinado contenida en un servidor de información Internet (WWW, FTP, Gopher, Usenet, Newsgroups...) a través de palabras de búsqueda introducidas por él. Los más conocidos son Yahoo, WebCrawler, Lycos, Altavista, DejaNews... En España empiezan a existir indexadores en lengua castellana, con nombres tan castizos como Ole y Ozú. [Fuente: RFCALVO].
Tomado de CubaNow
sábado, 15 de octubre de 2011
Traducción de la transcripción del discurso de Slavoj Zizek en Wall Street, octubre de 2011
Somos todos perdedores, pero los verdaderos perdedores están aquí abajo en Wall Street. Fueron abandonados por miles de millones de nuestro dinero. Nos llaman socialistas, pero aquí siempre hay socialismo para los ricos. Dicen que no respetamos la propiedad privada, pero en el crash financiero del 2008 se destruyó más propiedad privada por la que se trabajó duramente que si todos nosotros aquí nos dedicáramos a destruirla día y noche durante semanas. Os dicen que sois soñadores. Los verdaderos soñadores son los que piensan que las cosas pueden seguir como están de forma indefinida. No somos soñadores. Estamos despertando de un sueño que se está convirtiendo en una pesadilla.
No estamos destruyendo nada. Sólo estamos siendo testigos de cómo el sistema se está destruyendo a sí mismo. Todos conocemos la clásica escena de los dibujos animados. El gato llega a un precipicio pero sigue caminando, ignorando el hecho de que no tiene nada bajo sus pies. Sólo cuando mira hacia abajo y se da cuenta, cae. Eso es lo que estamos haciendo aquí. Les estamos diciendo a los de Wall Street, “¡Hey, mirad para abajo!”.
A mediados de Abril de 2011, el gobierno chino prohibió en TV, películas y novelas, todas las historias que contuvieran realidades alternativas o viajes en el tiempo. Esta es una buena señal para China. Esa gente todavía sueña con alternativas, con lo que tienes que prohibir que sueñen. Aquí no necesitamos una prohibición, porque el sistema dominante ha oprimido incluso nuestra capacidad para soñar. Mirad las películas que vemos todo el tiempo. Es sencillo imaginar el fin del mundo. Un asteroide destruyendo toda la vida, etcétera. Pero no puedes imaginar el fin del capitalismo.
Así pues, ¿qué estamos haciendo aquí? Dejadme que os cuenta una vieja broma maravillosa de la era Comunista. Un tipo es enviado desde la Alemania del Este para trabajar en Siberia. Sabía que los censores leerían su correo, así que le dijo a sus amigos: “Establezcamos un código. Si recibís una carta mía escrita con tinta azul, lo que digo es verdad. Si está escrita con tinta roja, es mentira.” Un mes después, sus amigos obtienen la primera carta. Todo está en azul. La carta dice: “Todo es maravilloso aquí. Las tiendas están llenas de buena comida. Los cines ponen buenas películas occidentales. Los apartamentos son grandes y lujosos. Lo único que no puedes comprar es tinta roja”. Así es como vivimos. Tenemos todas las libertades que queremos. Pero lo que nos falta es la tinta roja: el lenguaje para articular nuestra no-libertad. El modo en que se nos enseña a hablar sobre la libertad -guerra contra el terrorismo, etcétera- falsifica la libertad. Y esto es lo que estáis haciendo aquí. Nos estáis dando a todos tinta roja.
Hay un peligro aquí. No os enamoréis de vosotros mismos. Lo estamos pasando bien aquí. Pero recordad, los carnavales son cosa de mala calidad. Lo que importa es el día después, cuando tengamos que volver a nuestras vidas norma les. ¿Habrá algún cambio entonces? No quiero que recordéis esos días como, ya sabéis, “Oh, éramos jóvenes y fue bonito”. Recordad que nuestro mensaje esencial es “Se nos permite pensar sobre alternativas”. Si esto está roto, no vivimos en el mejor mundo posible. Pero hay un largo camino por delante. Hay preguntas realmente difíciles que confrontar. Sabemos lo que no queremos. Pero, ¿qué queremos? ¿Qué tipo de organización social puede sustituir al capitalismo? ¿Qué tipo de nuevos líderes queremos?
Recordad. El problema no es la corrupción o la avaricia. El problema es el sistema. Te fuerza a ser corrupto. Cuidaos no sólo de los enemigos, sino también de los falsos amigos que ya están trabajando para diluir este proceso. Del mismo modo en que te dan café sin cafeína, cerveza sin alcohol, helados sin grasas, intentarán convertir esto en una protesta ética e inofensiva. Un proceso descafeinado. Pero la razón de que estemos aquí es que ya hemos tenido suficiente de es te mundo en el que reciclar latas de Coca-cola, dar un par de dólares a la caridad o comprar un cappucino de Starbucks del que un 1% va a niños que mueren de hambre en el tercer mundo es suficiente para hacernos sentir bien. Tras subcontratar el trabajo y la tortura, después de que las agencias matrimoniales subcontraten nuestra vida amorosa, podemos ver que durante mucho tiempo hemos permitido que nuestra participación política sea también subcontratada. La queremos de vuelta.
No somos Comunistas si el Comunismo significa un sistema que colapsó en 1990. Recordad que hoy en día esos Comunistas son los Capitalistas más eficientes y despiadados. En la China de hoy, tenemos un Capitalismo que es incluso más dinámico que vuestro Capitalismo Americano, pero que no necesita democracia. Lo que significa que cuando critiques el Capitalismo, no te dejes chantajear con que estés contra la democracia. El matrimonio entre democracia y Capitalismo se ha terminado. El cambio es posible.
¿Qué percibimos hoy como posible? Tan sólo tenéis que seguir lo que dicen los medios. Por un lado, en lo que respecta a tecnología y sexualidad, todo parece posible. Puedes viajar a la luna, puedes hacerte inmortal mediante la biogenética, puedes tener sexo con animales o lo que sea, pero mirad al campo de la sociedad y la economía. Ahí, casi todo se considera imposible. Quieres subir un poquito los impuestos para los ricos. Te dicen que es imposible. Perdemos competitividad. Quieres más dinero para la sanidad, te dicen, “Imposible, esto significa un estado totalitario”. Hay algo errado en un mundo en el que te están prometiendo la inmortalidad pero no se puede gastar un poquito más en sanidad. Quizá debemos dejar claras nuestras prioridades aquí. No queremos un estándar de vida más alto. Queremos un estándar de vida mejor. El único sentido en el que somos Comunistas es que nos preocupan los bienes comunes. Los bienes comunes de la naturaleza. Los bienes comunes de lo privatizado mediante la propiedad intelectual. Los bienes comunes de la biogenética. Por esto, y sólo por esto, deberíamos luchar.
El comunismo falló absolutamente, pero los problemas de los bienes comunes están aquí. Están diciéndoos que no somos americanos aquí. Pero se les debería recordar una cosa a los fundamentalistas conservadores que afirman que son realmente americanos: ¿Qué es la Cristiandad? Es el espíritu santo. ¿Qué es el espíritu santo? Es una comunidad igualitaria de creyentes unidos por el amor de unos a otros, y que sólo tienen su propia libertad y responsabilidad para construir esa comunidad. En este sentido, el espíritu santo está aquí ahora. Y allá en Wall Street, hay paganos que están adorando a ídolos blasfemos. Así que todo lo que necesitamos es paciencia. Lo único que me asusta es si algún día simplemente volvemos a casa y luego quedamos una vez al año, bebiendo cerveza, y recordando nostálgicamente “Qué buen momento pasamos entonces”. Prometéos a vosotros mismos que esto no sucederá. Sabemos que la gente a menudo desea algo pero no lo quiere realmente. No tengáis miedo de querer realmente lo que deseáis.
Muchas gracias.
Slavoj Zizek
Slavoj Zizek
jueves, 11 de agosto de 2011
INCERTIDUMBRES
- Estos últimos días la escena política ha estado cargada de diversas incógnitas. Hemos comenzado la semana con las medidas de seguridad, así como las propuestas legislativas que buscan afrontar de alguna manera el problema de la seguridad ciudadana. Son medidas que se han realizado en un tiempo récord, la mecha que prendió la pólvora fue sin lugar a dudas el atentado contra la hija del congresista Reggiardo, el cual hizo reaccionar a toda la opinión pública por su gravedad y sobre todo por lo cruel del hecho. Las medidas fueron muy rápidas dada la investidura de la familia que se vio afectada, ahora todos hablan de la importancia de la seguridad ciudadana y de que hay que hacer al respecto, el punto de agenda fue puesto por un hecho que no es el único, lo bueno de todo fue que se trajeron a la luz hechos olvidados como el de una niña que fue abaleada y que se encuentra postrada en una cama y con los culpables andando libres como si nada hubiera pasado. El otro hecho lamentable fue el del joven que fue cruelmente torturado por la policía, y agravado aun más el hecho por la forma cínica en que los policías implicados eran defendidos por un superior que se atrevió a hacer todo un papelón en una conferencia de prensa en la que pretendió tontamente justificar las torturas de las que fue objeto la víctima diciendo que estaba drogado. Entonces esperemos que la tan ansiada justicia social y el famoso chorreo llegué a todos los peruanos no solo en lo económico, sino también en la justicia que todos los ciudadanos de este país se merecen, que se den procesos rápidos que dejen de la lado la lentitud de la burocracia del poder judicial y que dejen de lado las influencias y la coima por una verdadera justicia social.
- Un tema de importancia fue el de la libertad de prensa, que los mártires de la democracia, que hicieron toda una campaña sucia contra el actual presidente reclaman y ven afectada dadas las últimas noticias como las alusiones que hace a la prensa peruana el presidente ecuatoriano, según ellos hay indicios como el silencio aparente que se ha impuesto a todos los ministros que hacen temblar la democracia y la libertad de prensa, entonces ellos andan muy preocupados y amenazan con hacer periodismo de verdad (recién, por supuesto) y de ser una oposición responsable. Vemos entonces a mártires de la democracia que desde por ejemplo el diario “Correo” se han atrincherado para defender la libertad de prensa más del presidente ecuatoriano que del propio gobierno del Perú.
- La repartija de comisiones en el congreso fue un claro ejemplo de la crisis política en el Perú y es que dejaron a los fujimoristas sin ningún comisión que pudiesen controlar. Se sabía que la tradición manda que el partido de oposición debería de ser el que tenga a cargo la Comisión de Fiscalización, con la cual se pueden impedir e investigar que se hagan barbaridades como cada uno de los faenones del recién saliente gobierno aprista. Lo cierto es que me sentí muy alegre con la decisión de no darles ninguna comisión a los fujimoristas, en esa comisión se iban a dedicar a andar boicoteando cuanta propuesta del gobierno pudieran; sin embargo es una acto totalmente discriminatorio dejarlos sin ninguna comisión, lo cual da claros indicios de cómo va a ser la concertación democrática de la que tanto se habla a nivel del congreso. Es decir los vencidos quedan fuera de todo protagonismo, como los miembros de Perú Posible que no fueron llamados para ocupar un cargo público en el nuevo gobierno, expulsados como Carlos Bruce, o pasados al bando de los nuevos tránsfugas que cada día son más y poco a poco se van mostrando. Entonces no existen partidos políticos, solo gente que se reúne cada cinco o tres años a fin de ver como se reparten los futuros y tan anhelados cargos públicos, son partidos políticos donde todos son muy unidos y asumen los errores que los llevaron a la derrota, saben guardar las apariencias y solucionar sus problemas al interior del partido, pero sobre todo saben lucharla hasta el final así la causa ya se haya perdido. Ejemplos hay varios. solo basta recordar un poco casos emblemáticos y ejemplares como los de ex presidente Toledo, Carlos Bruce o Carlos Raffo.
jueves, 4 de agosto de 2011
Inicios de un nuevo gobierno.
El inicio del nuevo gobierno ha sido opacado por la proclamada última mártir de la democracia., la congresista Martha Chavez, a quien ya todos conocemos a acaparado todos los titulares de estos últimos días. Esto que siempre es aprovechado para ser vuelto cortina de humo ha coincidido "curiosamente" con la reducción de condena del Antauro Humala, hermano de nuestro actual presidente, misterioso, ¿no?
De otro lado hemos visto desfilar por noticieros a los diversos nuevos ministros, todos bajo el estandarte de hacer realidad la tan ansiada INCLUSIÓN SOCIAL, política y caballito de batalla del nuevo gobierno. Se habla de programas sociales, de mejorar y ampliar la cobertura de otros, más inversión y recursos; se olvida de algo muy importante, de hacer políticas conjuntas es decir intersectoriales, que incluyan los diversos ministerios involucrados y Esto evitaría que la única beneficiaria sea la burocracia que con más programas sociales crece cada día más y más. No cabe en la cabeza de nadie, que por ejemplo albergues de municipalidad, de la policía, y del INABIF; programas sociales a cargo de diversos ministerios y organismos estatales. La solución a sido concentrar todo en el Ministerio de la Producción, eso es un paso, lo falta ahora son la políticas conjuntas a fin de que todas la demandas sean llevadas a los sectores pertinentes y escuchadas.
Esperamos de este gobierno, menos argollas, más propuestas serias y a largo plazo y por supuesto menos corrupción.
jueves, 21 de julio de 2011
¿CUESTIONES FUTBOLÍSTICAS O ECONÓMICAS?
Esta semana inundada a más no poder por espíritu futbolero de la mayoría, por no decir casi todos los peruanos, y luego seguida por la desilusión colectiva de los hinchas luego del último partido perdido a animado a aprovechar esta coyuntura y mandarse con un comercial. Sí, el último spot publicitario que usted ha visto seguido del de Nano Guerra, no es un comercial más, representa un intento de la Sociedad de Minería y Petróleo de convencer a los peruanos de los absurdo que sería aprobar el impuesto a las sobreganancias, una de la promesas de campaña del actual presidente, fuente de financiamiento para sus obras sociales, y por supuesto propuesta no solo llevada por el futuro partido de gobierno.
Se nos dice que países como Chile nos ganan, sin recordarnos que el gobierno de ese país administra su principal recurso, como es el cobre, tampoco se nos dice que es el primer productor mundial de este mismo recurso y que vivido siempre este recurso, porque ellos mismos lo administran.
Siempre se nos ha vendido la idea que subir los impuestos no es bueno, que esto no atrae la inversión. Sin embargo, sin ser economistas la lógica es muy simple, todos sabemos que si hay más demanda de un producto este sube de precio, no solo para el que lo vende que claro dada la demanda empieza a vender más, también para los que nos abastecen quienes al ver que ganamos más dinero con su producto, ni tontos que fuesen, suben el precio. Entonces si el Perú se da cuenta que las empresas mineras que exportan su recurso ganan más, es lógico que les suba los impuestos.
Pero hay empresas y empresas, licitaciones y negociados de por medio, y al parecer a nuestros grandes empresarios mineros esto les afecta sus bolsillos, entonces quieren hacernos sentir culpables. La inversión se verá afectada, y la gran preocupación de nuestros empresarios mineros, es mantener la inversión y claro sus suculentas ganancias, sus ilegales e injustas licitaciones y seguir repartiendo coimas y todos felices.
El impuesto a las sobreganancias mineras no representa un acto de caridad de parte de estos empresarios, representa un cobro gusto hacia un sector que ha incrementado considerablemente sus ganancias. Servirá para financiar las obras sociales en favor de cientos de peruanos. Esperemos que no se acobarde el próximo gobierno, que logre cristalizar esta propuesta, que el congreso no se oponga. Aunque si al final llegase a quedar todo el buenas intenciones, como muchas de la promesas electorales; ya sabremos perfectamente con que dinero lograron convencerlos y hacerlos cambiar de opinión. Claro los empresarios dirán que les importan los programas sociales, nos darán uno que otro regalito para los más pobres vía sus ONGs, tal vez se construyan más monumentos y Cristos como el de nuestro humilde presidente, pero todos sabremos perfectamente con que dinero todas estas obras caritativas se están financiando, sabremos que su caridad no les cuesta nada, absolutamente.
Para terminar un artículo pasadito de fecha, pero con datos importantes, la fuente y el economista que la escribe son expertos en el tema.
sábado, 2 de julio de 2011
CONTRADICCIONES PARADÓJICAS IV
(Los últimos días del Gordovago...)
- Creo en Cristo. (Alán García)
- No entiendo por qué me callaron, yo siempre deje hablar a mis entrevistados. (Rosa María Palacios)
- La virtud que más admiro es la santa paciencia. (Ollanta Humala)
- Perú, lo mais grande do mundo (Odebretch)
- No seremos cogobierno, solo vendré a negociar algunos ministerios. (Alejando Toledo)
- Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. (El Cristo de Corcovado)
- Soy un buen perdedor (Alejandro Toledo)
- La mirada de Alán; perdón del Cristo, iluminará al país (Juan Luis Cipriani)
- Es una de tres: la prensa está en mi contra, no me estoy haciendo buen marketing o hasta ahora no he hecho ninguna obra. (Susana Villarán)
- ¡Que me indulten; seria la muerte! (Alberto Fujimori)
- Yo siempre tengo la opinión acertada (Omar Chehade)
- Yo también quiero una enfermera, y un indulto. (Vladimiro Montesinos)
- Cada día aumenta nuestra credibilidad (Un directivo de "El Comercio")
APARTE:
- Así es, pues. Cuando los pobres
protestan cierran carreteras. Cuando
los ricos protestan cae la bolsa.
(De una viñeta de "El Otorongo",
del diario Perú 21)
martes, 28 de junio de 2011
Fin del último programa periodístico que nos quedaba....
http://www.larepublica.pe/28-06-2011/cierran-prensa-libre
http://lamula.pe/2011/06/28/reacciones-tras-la-salida-de-rosa-maria-palacios/rafaelponc
No era santa de mi devoción, tampoco adoraba su peculiar y abogadil forma de entrevistar, pero para todos los que deseamos enterarnos de los robos y la última corrupción calientita y del momento era al menos un medio informativo, uno de los pocos que quedaba, de señal abierta y que podía ser libremente visto. Es increíble, que el único programa político que quedaba se nos haya cancelado, así de manera tan abrupta, dada la coyuntura política y la filiación también politica del grupo El Comercio que controla el canal es comprensible; que nos podrán ahora, supongo que alguno de esos programas de espectáculos combinados con notas curiosas que son los que abundan ahora de lunes a viernes por las noche. Si un programa más para divertirnos por la noche, para que nos olvidemos de la coyuntura actual, para que veamos quien es el cantante de moda en lima o el último escandalete de las noticias de espectáculo. Se acabó, un programa que sabemos no era imparcial, pero que algo informaba, ahora que nos queda, supongo intentar ver los noticieros, cosa que realmente no quiero hacer, tan llenos de sangre y la verdad me enferman. No, tampoco veré como una esperanza informativa los noticiarios de domingo, que están llenos de notas pintorescas y el compilatorio de noticias policiales y de espectáculo de la semana. Supongo seguiré haciendo lo que hago que es entrar a las webs de los periódicos, con excepción de varios, para leer las columnas que tratan de resaltar la última cutra o cortina de humo del momento. Sí, he de admitir que muchos extrañaremos a Rosa María Palacios, su gran estilo para entrevistar, en el cual paradojicmaente no dejaba hablar a nadie, sabemos que era un estilo muy abogadil, en el cual deseaba dejar mal en el careo al entrevistado de turno. Sabemos también que pesar de no sintonizar con su estilo periodístico, algo de lo que salía por ahí hacia que se pongan en las mentes de la opinión pública temas importantes que ahora no lo estarán. Solo nos queda soportar los noticieros cargados de policiales, aguantar los geniales titulares de periódico, y ver los grandiosos programas periodísticos de domingo, en los cuales muchos de nuestros geniales periodistas la fungen de novelistas; claro, aclaramos de novela barata, aquella que inspira los geniales guiones de las películas americanas.
Parece que nos esperan peores tiempos, llenos de desinformación, tiempos romanos de pan y circo; esperamos entonces con ansias los nuevos proyectos televsivos de América Televisión, esperamos las nuevas miniseries de Efraín Aguilar, Michelle Alexander, o tal vez el ultimo proyecto de Aldo Miyashiro, a divertirse a reír, que arde Puno y todos los conflictos del Perú junto con ellos. Buenas noches señores verdaderos dueños del Comercio (no los Miroquesada, claro), buenas noches Señor Presidente, que su Cristo del morro nos bendiga.
domingo, 19 de junio de 2011
Ese analista político de cuyo nombre no quiero acordarme....
Llego a mi casa en plan de once, y para amenizar la cena y renegar una vez más, prendo el televisor, veo a la periodista Rosa María Palacios entrevistar a dos analistas políticos acerca de la coyuntura actual. Frases van y frases vienen y llega el momento cumbre para mí, era claro que tenía que tocar el tema de Puno y los reclamos sociales de la región de este país.
Los escucho, el tema gira en razón a lo gran importante que es canon minero, que es lo máximo y que sin el nada se puede hacer, lo cual es terriblemente cierto, depender de la minería es realmente como ganarse la lotería, o encontrarse en la calle una maleta llena de dólares o mejor aún de diamantes; luego uno se da la gran vida y gasta y gasta como loco despilfarrando dinero, osea asociándolo con nuestra realidad que es lo quería hacer con este ejemplo se hacen obras publicas, cemento y carreteras, computadoras y colegios nuevos para estudiantes y profesores en pésimas condiciones de preparación o más, robos y mas robos, cutras y etc, entonces te consideras lo máximo y crees que la minería lo es todo en la vida, que sostiene tu gobierno, tu PBI y todo lo demás, panacea que es muy cierta. Entonces surge la pregunta, que hacemos si la gente empieza rechazar la minería, si sin la minería no hay plata, es decir no se pueden hacer obras para el desarrollo de cada región para poder potenciar la economía y nuevas actividades que se desean fortalecer como agricultura y turismo.
Se supone que la gente no desea a la minería, no porque les da la gana, son brutos o desean el caos y vivir en la miseria como es que quieren hacer quedar a los pobladores de Puno, sino que nada del grandioso canon les llega, no ven mejoras reales y que ellos las sientan, los grandes beneficios de la minería los perjudican contaminando ríos, afectando sus cultivos y todo lo demás. Entonces surge en el meollo del asunto la pregunta, que hacemos no solo con Puno, sino con otros lugares del país donde se da la misma situación si el diálogo formal, en igualdad de condiciones y justo y equitativo para ambas partes fracasa ante la negativa de la población que medida tomar. Que hacemos si el acuerdo no se da, lo primero no alarmarse, no el oro u otro mineral no se irá, se quedará ahí entonces podemos seguir intentando y con el tiempo y al ver regiones a las cuales la minería responsable esta dado beneficios, los pobladores de la región que habían rechazado la extracción de minerales se convencerán de que no era tan malo como pensaban y aceptarán. Pero esta última afirmación parece que no era entendida por uno de los ilustres analistas, su pensamiento no era flexible y seguía en el punto anterior de la conversación, osea, si los pobladores se niegan que hacemos?, entonces este señor de cuyo nombre no quiero acordarme, de espíritu marcadamente antidemocrático, que suponemos con certeza haya votado por Keiko y que ama los gobiernos o posturas autoritarias, nos hace ver y trata de convencernos que no queda de otra, que solo queda hacer uso de la fuerza, es decir, se ha de sacar al ejercito y hacer cumplir la ley, la minería no se puede paralizar, y debe de darse ya que sustenta nuestra economía y es la forma más fácil de conseguir dinero. Supongo que este señor andaba de viaje en algún país europeo o tal vez andaba de vacaciones en algún paradisíaco lugar del Caribe cuando se dio el conflicto de Bagua, parece que olvida lo que el uso de la fuerza pude causar cuando los problemas sociales no son solucionados como es debido, cuando la población ya no cree en nadie porque lo único que ha conocido son empresarios que compran congresistas, gobernantes, jueces y todo lo pueden a fin de ganar una licitación en lugar de velar por la conservación del medio ambiente y el respeto por los derechos de los pobladores de la región afectada.
Gente como este señor vemos, están en todas partes, creen que siempre tienen la razón y por ello todos han de creerles, gente que busca imponer ideas en vez de dialogar, que cree que solo con mano dura y no con el consenso se logra el progreso, gente que en la década de los 90 estuvo en el poder y ya conocemos de sobra.
Esperemos no escuchar más comentarios desatinados como este, comentarios como los hemos visto los últimos días, comentarios racistas y llenos de rabia y reflejan la desunión entre los peruanos y no ayudan a construir ese Perú que todos queremos.
Esperemos no escuchar más comentarios desatinados como este, comentarios como los hemos visto los últimos días, comentarios racistas y llenos de rabia y reflejan la desunión entre los peruanos y no ayudan a construir ese Perú que todos queremos.
viernes, 17 de junio de 2011
¿Otro baguazo?
Los últimos acontecimientos de inicio de semana son sin duda alarmantes. Nadie se tomó la molestia de afrontar el problema, y tras los desmanes de los pobladores de Puno, muchos edificios de estado fueron afectados. Sabemos que estos actos son condenables, que atentar contra la propiedad pública y privada es un delito; pero ante la negativa de nuestro dialogante gobierno, a los pobladores de Puno, aquellos a los cuales la minería los afectaría en razón de sus tierras de cultivo y sus pastizales, aparte de toda la contaminación del agua, recurso tan valioso y a la vez escaso en el futuro; no les quedó de otra y de esta forma que no es la mejor ganaron titulares, todos cubrieron la noticia en primera plana, poniéndolo como un tema de la agenda nacional. Para variar el gobierno minimizó el asusto tratándolo como un hecho aislado, y siendo para ellos prioritario acabar con el paro para poder continuar con las elecciones, cosa que se dio poniéndole fin al uso político de este conflicto social, el cual había sido metido en la campaña electoral para por un lado tapar el problema y minimizarlo y a su vez restarle unos cuantos votos a nuestro nuevo presidente.
A pesar de todo y ya habiendo terminado la campaña electoral el problema con la minería en Puno, no tiene aun solución, el gobierno en su afán de amedrentar los reclamos sociales de estos pobladores no tuvo mejor ocurrencia que poner una orden de detención contra el dirigente Adiviri, lo gracioso de todo esto, por no decir otra cosa, es que luego de esta medida legal, el gobierno tuvo la genial idea de querer iniciar el dialogo con este dirigente. Era como decirle a alguien que quiera hablar con él, pero que si se acerca lo vas a golpear, es decir lo buscaban amedrentar y ponerlo en un callejón sin salida, pero bueno ante la "gran" cobertura de los medios y a pesar de todos los obstáculos que les han interpuesto, perece que por fin se pueden vislumbrar indicios de la menos el comienzo de las conversaciones, lo cual se supone según el congresista Lescano, tal como lo señaló en el noticiario matutino de Panamericana Televisión se dará en las próximas horas (esperemos) mediante la revocatoria de la orden de detención del señor Adiviri, con lo cual se podrá reiniciar un dialogo de igual a igual.
Esperemos que el gobierno se muestre coherente y serio con este asunto de suma importancia, que no prometa demasiado o cosas irrealizables, que logre encontrar un punto medio que logre satisfacer a los pobladores y a los inversionistas, que busque un real y verdadero estudio ambiental previo, que evalúe el impacto de muevas explotaciones mineras en esta zona del Perú, que sobre todo logre respetar los derechos de estos pobladores, los cuales a pesar de no haber optado por la mejor forma de reclamo, tienen sin duda que ser escuchados y se les tiene que dar una solución. Solo así se podrán evitar futuros baguazos, que lo único qu hacen es ensuciar aun más a este saliente gobierno y probar su ineficacia en el manejo de los conflictos sociales, problemas a los cuales no podrá ignorar próximo gobierno y que si no se solucionan buscando alternativas de diálogo y consenso van a ser una bomba de tiempo para el gobierno entrante, como lo son todos los reclamos e injusticias que un gobierno saliente olvida, esperemos entonces que en días futuros se encuentre una solución que vea con responsabilidad y respeto por los derechos de estos pobladores, que sin duda poseen un reclamo justo y que desea ser escuchado. Sin embargo, si este gobierno decide hacerse al loco, con lo cual le tiraría la papa caliente al próximo gobierno, o pero aún el gobierno de nuestro saliente presidente quiere acaso otro baguazo?, sumando uno mas en sus delitos contra los derechos humanos, no creo que lo quiera, eso espero, dado que ya tiene suficiente vergüenza moral con todos los casos de corrupción que lleva acuestas.
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