En
un anterior artículo sobre la Procrastinación, se definió el
síndrome de forma sucinta.
Seguramente, más de un lector se habrá sentido identificado con los síntomas o
con el perfil del procrastinador, y eso haya hecho saltar alguna que otra
alarma en su conciencia. O cuanto menos, una necesidad de, una vez reconocido
el problema, intentar encontrar soluciones. En este artículo pretendo seguir
abordando los posibles orígenes que puede tener laprocrastinación, así
como qué se puede hacer para intentar o bien superarla, o bien mitigar sus
efectos. Como ya se dijo en la primera parte, se puede llegar a la actitud de procrastinar a partir de caminos variados, a saber: La Depresión: la depresión es una enfermedad de la
mente que tiene consecuencias terribles en la persona que la padece. Anula casi
por completo las capacidades de la misma para poder pensar con claridad,
relacionarse, y en definitiva, vivir la vida. Uno de los síntomas clave de la
depresión es el estado letárgico que induce. La persona depresiva no
quiere saber nada del mundo, siempre busca la cama para dormir, para huir de
una realidad que le duele y quizás hallar la paz en la inconsciencia que supone
el sueño. La actividad, el llevar a cabo proyectos, implica de algún modo
engancharse a esa vida, a esa realidad, y por eso una depresiva aplaza de forma
consciente e inconsciente las tareas que debe hacer y se dedica a sustituirlas
por otras irrelevantes pero que le proporcionan un placer más instantáneo y
superficial. En estos casos,
como la procrastinación está tan ligada a la depresión, obviamente la cura de
ésta debería implicar la de aquella. El
exceso de autoconfianza:las personas que se sienten muy seguras de sí
mismas -tengan motivos para ello o no- distorsionan de forma aguda y permanente
su percepción del tiempo, y por lo tanto hacen una pésima gestión del mismo.
Una persona que durante su vida ha visto recompensada su inteligencia
(cognitiva) de forma reiterada, puede dejar inactiva la sección de ésta que se encarga
de realizar previsiones temporales con eficacia. Por ejemplo, si una sola vez,
alguien realiza una tarea compleja en menos tiempo del previsto, se le
felicitará por ello. Ese estímulo de reacción puede provocar que el individuo
inconscientemente extrapole ese suceso a otros órdenes de su vida, y caiga en
una autoconfianza desmesurada. Así, cada nueva tarea que le sea encargada será
subestimada en su contenido, y en consecuencia se sobrestimará el tiempo
necesario para llevarla a cabo. Como la mayoría de tareas suelen encomendarse
con plazos de entrega estándar, promediados, el procrastinador por autoconfianza encuentra que tiene tiempo de sobra
para hacerla, así que decide él mismo que está aburrido, y pasa a ocuparse de
otras tareas que no son prioritarias y quizás ni siquiera útiles para su vida,
pero que le proporcionan placer. Éste es claramente un caramelo envenedado, ya que las
tareas "accesorias" de este perfil de procrastinador, aunque
superfluas, suelen ser grandes consumidoras de tiempo y de recursos, con lo que
al final, la persona que se entrega a esta actitud acaba "metiéndose en un
jardín" del que no sabe salir. Este posible final es importante tenerlo en
cuenta ya que las situaciones desesperadas, cuando son sostenidas en el tiempo,
pueden conducir al stress y la depresión, que como se ha
mencionado antes, es otra fuente adicional de procrastinación. La solución a
este perfil no es fácil. Una técnica que puede llegar a ser útil es
"falsear" de forma consciente y aún a contracorriente nuestras
propias previsiones. Por ejemplo, si creemos que tardaremos una semana en hacer
algo, pues sistemáticamente
duplicar o incluso triplicar ese tiempo en
nuestra agenda. Así al menos, podemos evitar defraudar a nuestros amigos,
clientes, etc. Otra técnica que puede ser útil es desglosar una tarea en casi todas sus partes
componentes, para hacer previsiones de tiempo lo más honestas posibles. La "mente voladora":
cada mente es un universo, y cada inteligencia tiene sus propios matices. Hay
personas cuya inteligencia les dicta sobre todo actuar, actuar con tesón y
perseverancia. Este tipo de mentes suelen llegar lejos en la vida, con el handicap de que solamente lo harán en un campo
de especialización. Otras mentes, que me tomo la libertad de bautizar como "mentes voladoras" suelen dejar en un segundo plano la
consecución de ideas, el llevarlas hasta el plano de la realidad. En este caso,
la simple generación de ideas es una tarea permanente que consume
todo el tiempo y energías de este tipo de inteligencias. El ser un manantial de
ideas que jamás pueden pasar de la fase de proyecto es su destino. ¿Por qué?
Por la sencilla razón de que durante la implementación de una de estas ideas,
surje otra enseguida que instantáneamente -al ser más novedosa- toma el primer
lugar en la preferencias y por lo tanto se abandona la ejecución de la
anterior. Esto obviamente conduce a otra forma deprocrastinación, muy
común entre las personas especialmente creativas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario