Esta semana inundada a más no poder por espíritu futbolero de la mayoría, por no decir casi todos los peruanos, y luego seguida por la desilusión colectiva de los hinchas luego del último partido perdido a animado a aprovechar esta coyuntura y mandarse con un comercial. Sí, el último spot publicitario que usted ha visto seguido del de Nano Guerra, no es un comercial más, representa un intento de la Sociedad de Minería y Petróleo de convencer a los peruanos de los absurdo que sería aprobar el impuesto a las sobreganancias, una de la promesas de campaña del actual presidente, fuente de financiamiento para sus obras sociales, y por supuesto propuesta no solo llevada por el futuro partido de gobierno.
Se nos dice que países como Chile nos ganan, sin recordarnos que el gobierno de ese país administra su principal recurso, como es el cobre, tampoco se nos dice que es el primer productor mundial de este mismo recurso y que vivido siempre este recurso, porque ellos mismos lo administran.
Siempre se nos ha vendido la idea que subir los impuestos no es bueno, que esto no atrae la inversión. Sin embargo, sin ser economistas la lógica es muy simple, todos sabemos que si hay más demanda de un producto este sube de precio, no solo para el que lo vende que claro dada la demanda empieza a vender más, también para los que nos abastecen quienes al ver que ganamos más dinero con su producto, ni tontos que fuesen, suben el precio. Entonces si el Perú se da cuenta que las empresas mineras que exportan su recurso ganan más, es lógico que les suba los impuestos.
Pero hay empresas y empresas, licitaciones y negociados de por medio, y al parecer a nuestros grandes empresarios mineros esto les afecta sus bolsillos, entonces quieren hacernos sentir culpables. La inversión se verá afectada, y la gran preocupación de nuestros empresarios mineros, es mantener la inversión y claro sus suculentas ganancias, sus ilegales e injustas licitaciones y seguir repartiendo coimas y todos felices.
El impuesto a las sobreganancias mineras no representa un acto de caridad de parte de estos empresarios, representa un cobro gusto hacia un sector que ha incrementado considerablemente sus ganancias. Servirá para financiar las obras sociales en favor de cientos de peruanos. Esperemos que no se acobarde el próximo gobierno, que logre cristalizar esta propuesta, que el congreso no se oponga. Aunque si al final llegase a quedar todo el buenas intenciones, como muchas de la promesas electorales; ya sabremos perfectamente con que dinero lograron convencerlos y hacerlos cambiar de opinión. Claro los empresarios dirán que les importan los programas sociales, nos darán uno que otro regalito para los más pobres vía sus ONGs, tal vez se construyan más monumentos y Cristos como el de nuestro humilde presidente, pero todos sabremos perfectamente con que dinero todas estas obras caritativas se están financiando, sabremos que su caridad no les cuesta nada, absolutamente.
Para terminar un artículo pasadito de fecha, pero con datos importantes, la fuente y el economista que la escribe son expertos en el tema.
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